apego a la verdad

Resignificación de la duda o el apego a la verdad por Jhonner Ramírez

Hay que dudar. Esa es la premisa inherente del sujeto pensante. Porque el no hacerlo implica la conformidad de la razón y, por ende, el resultado y materialización de los hechos. Dadas las circunstancias previamente interpretadas, no está de más decir que el sentido estético de la palabra implica cierta complicidad; aquella a la cual se acude cuando no hay nada que decir sobre un mundo pensado.

Dudar requiere, por lo tanto, una visión individual de lo vivido o, al menos desde la noción lógico-pensante del individuo, una silueta repentina que proclame la exaltación más allá del yo. Quisiese decir bajo la inocua necesidad que rodea las cumbres de la razón, que cierta duda ha de ser una posible virtud entre los hombres: lo intangible en  relación con lo real produce en sí el mayor de los tormentos, pues no cabe certeza alguna que la duda al igual que el lenguaje son actos innatos y repetitivos cuya normatividad radica en la interpretación misma. El Cogito depende (o ha de depender) de la noción del sujeto y su relación con el mundo: El Curiosum homo. De este modo, va a ser él quien establezca el paralelismo epistemológico entre la curiosidad y la duda a través de axiomas. Entendiendo dicha determinación, puede desglosarse la unidad misma de los conceptos: la singularidad o rareza se convierte en la madre nodriza de la duda.

Véase, entonces, que el surgimiento irreversible de la curiosidad prospecta un entendimiento del mundo sensible y suprasensible sobre la voluntad del saber, porque, es bien sabido, que el individuo tiene por naturaleza la necesidad de conocer. Así, dadas las circunstancias, la curiosidad es la iniciación póstuma de lo desconocido, es decir, siempre estará presente bajo la razón fundamental de una búsqueda infinita. Por lo tanto, nace a partir de la incertidumbre una duda (o varias) en relación al conocimiento primario, pues no se trata de dar respuestas sino buscarlas. Un ejemplo coherente puede ser el descubrimiento del fuego; allí los primeros humanos desconocen las propiedades de combustión que posee dicho elemento, lo cual genera de forma congénita el ya mencionado Curiosum Homo que implica directamente una catarsis espacial. Ergo, el humano de las cavernas (que desconoce las capacidades imprescindibles en la etapa de desarrollo de su cerebro) encuentra inocuamente la repuesta a su proceder. Entiende, pues el momentum se equipara con base en las circunstancias de sus actos, que la curiosidad es la llave inefable de todo conocimiento que hasta el momento pareciese inhóspito.

De esta forma, puede decirse que la delgada línea entre lo que razona el sujeto en relación con el mundo más allá de los horizontes de la subjetividad está impuesta, entre otras cosas, por el domino asertivo de las curiosidades generales; dichos enigmas florecen bajo el telón de la duda siendo el hombre el receptor que las transforme en verdades subyacentes. Históricamente podría pensarse que el colonialismo desenfrenado de la religión cristiana por trece siglos fue la falta de fundamentación del Cogito en relación con la duda, lo cual reveló el causal del atraso científico e intelectual de la época. El Curiosum homo, concepto clave para entender el desencadenamiento de la duda, es en menester la rectificación de un mundo pensado que hoy se mira desde el balcón de la displicencia y el absolutismo verídico.

Bogotá, Colombia; 1993.

Profesor, escritor, filósofo y poeta. Licenciado en Humanidades y Lengua castellana de la Corporación Universitaria Minuto de Dios con especialización en Filosofía clásica. Autor de libros como Papel sin letras (antología poética) y De esto, de aquello y otros tantos, publicado en diciembre de 2017 de forma independiente bajo la ayuda de Patricia Giraldo Yépez (editora). En cuanto al género narrativo ha publicado cuentos en revistas internacionales y un ensayo filosófico en la Revista  La náusea Literatura. 

Añadir un comentario

No se publicará tu dirección de correo electrónico. Los campos obligatorios están marcados con *