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Amor sin cenicero por Pablo Manzano

Cuatro brazos sobre una mesa de café, manos entrelazadas y dedos que se acarician jugando otro juego al margen de las palabras:

—La invocación se convierte en revocación, en la sorda confusión en que el ente se oculta y se sustrae —(Pedra).

—La poesía es el proyectante, es la desocultación del ente —(Antonio Tony).

Ella se derrite en parpadeos tras sus gafas empañadas, el cigarrillo abandonado en equilibrio sobre el borde de la mesa, la ceniza a punto de caer. 

Él le frota los cristales con la nariz y ella se encuentra una boca abierta y sonriente, la misma expresión que ella le ofrece, como si fuese uno el espejo del otro. 

–Poner en la obra significa hacer acontecer el ser obra —(Pedra).

—Todo arte es dejar acontecer el advenimiento de la verdad del ente en cuanto tal —(Antonio Tony). 

Los latidos se agilizan bajo el mismo ritmo. 

Él coge un trozo de servilleta y escribe «Te quiero», y la firma: Heidegger. 

Un beso en los labios, por primera vez.

Dos melenas libres de peines sobre la hierba, el humo de la marihuana compartida, el juego de ocultar el cielo tras el pulgar. 

—La riqueza crece y se concentra, pero cada vez hay más pobres en el mundo —(Antonio Johnny).

—Sólo quinientas compañías controlan el 70% del comercio y el PBI mundial —(Pedra).

Ella le aparta los mechones de su cara, en sus ojos rojizos vislumbra una belleza estremecedora.

—Hay que descentralizar el poder económico, distribuir la riqueza de la manera más amplia posible —(a coro). 

Él se acerca aún más: un beso de humo en las amígdalas.

—Más de la mitad de la energía se despilfarra, para el 2050 el petróleo en la Tierra… —Pedra que respira de prisa, menos tierna y más lasciva.

—La contaminación crece, el aire y el agua… —Antonio Johnny que calla, la mano de ella aferrada a su entrepierna. 

Allí en el parque, con los ojos cerrados, haciendo desaparecer todo cuanto les rodea. 

Rodillas juntas pero separadas, manos sobre las rodillas, las propias. El sofá de cuero blanco invita a arrellanarse (nunca un cigarrillo) pero se mantienen en rígidas posturas.           

—Las grasas tienen más del doble de calorías que los carbohidratos —(Pedra). 

—Muchos alimentos bajos en triglicéridos contienen altos niveles de colesterol —(Antonio Pony).

Ella le coge la mano, se la lleva a los labios, la besa y la devuelve.

—Se atribuye al tabaco la insuficiencia de aporte sanguíneo a la placenta. —Pedra, con ambas manos sobre su vientre abultado.

—Se atribuye al tabaco la falta de absorción de las vitaminas A, B y C —Antonio Pony, también apoyando una mano sobre el vientre de ella.

—A mayor cantidad de cigarrillos, mayor restricción de vasos sanguíneos.

—Sin saber cómo permanecer sano, la felicidad es pura ilusión.

Pablo Manzano es un escritor argentino que cuenta con varios libros de ficción publicados. Tuvo la satisfacción de traducir al cuentista norteamericano O’Henry, en un volumen publicado por Barataria Ediciones (Barcelona) con el título de Esto no es un cuento y otros cuentos (2008). Por otra parte, Manzano ha colaborado en publicaciones como Quimera y Boca de Sapo. Como autor, en 2006 publicó su primera obra, El rencor de los bufones (relatos), y en 2008 su segundo libro, El puente de la jirafa (novela), ambos bajo el mismo sello, Barataria. Su tercer libro, El asesino de canciones (novela), fue publicado por una editorial de Galicia, Tandaia, en 2017. Pablo Manzano ha publicado en Argentina la antología La erótica del relato (Adriana Hidalgo Editora, 2009). En la actualidad el autor vive en Viena.

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